La basílica del voto nacional: Estrategias de expansión y res-tauración de la Iglesia católica globalizada. Quito:1870-1930´s 1 1. Este ensayo fue posible gracias a una beca del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador (INPC), en la línea de proyectos de investigación (2022-2023), obtenida bajo concurso nacional por su autora. Queda material adicional de este período de investigación que será incorporado como parte de la tesis doctoral en curso para la Facultad de Artes y Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, denominada: “Catolicismo político en la modernidad latinoamericana. Recristianizar la ciudad: Bogotá y Quito entre 1880 y 1940”, bajo la dirección del Dr. Germán Mejía Pavony, historiador urbano. Agradecemos las observaciones generosas y pertinentes a este artículo: al historiador cultural Carlos Espinosa Fernández de Córdova, a la periodista Susana Klinkicht y al historiador urbano Germán Mejía. The Basilica of the National Vow: Expansion and Restoration Stra-tegies of the Globalized Catholic Church. Quito: 1870-1930’s.” Alexandra Kennedy-TroyaUniversidad de Cuenca (Ecuador)Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador INPC https://revistas.patrimoniocultural.gob.ec/ojs/index.php/INPC INPC Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador, 03/2024-08/2024, vol. 1, nro.2, e7 Periodicidad: semestral - continua https://doi.org/01010101010011110 Abstract Resumen This essay highlights the Catholic Church´s signifcant role in the resymbolization, expansion and reconfguration of the modern Latin American city between 1870 and the 1930´s. It unravels some of the political and religious strategies of the globalized and romanized Catholic Church beginning in the mid-19th century, which was accompanied by the arrival and infuence of European and local reformed religious congregations. In particular, this phenomenon helped the State compensate for the shortage of professionals and assist the Church in its modernization efforts and in regaining political and religious infuence in the region. The author´s analysis focuses on Quito and the planning and construction of the monumental Basílica del Voto Nacional. It was intended as a symbol for the Catholic nation and a center of infuence across South America and Europe, made clear by the En este ensayo se pretende llamar la atención sobre la activa participación de la Iglesia católica en la resimbolización, ampliación y reconfguración de la ciudad moderna latinoamericana entre 1870 y la década de 1930. Se desentrañan ciertas estrategias políticas y religiosas de la Iglesia católica globalizada y romanizada a partir de mediados del siglo XIX que, acompañada de la detonante presencia y acción de las reformadas congregaciones religiosas europeas importadas y otras nacionales, servirán al Estado en particular para cubrir el défcit de profesionales y a la Iglesia en su propia modernización y recuperación político religiosa del territorio. La autora centra su análisis en Quito y en la materialización más visible de este fenómeno urbano-arquitectónico: la gestión y construcción de la monumental Basílica del Voto Nacional, pretendida “faro-guía” para la nación católica y centro de irradiación para la América del Sur y Europa vista a través del epistolario entre el escritor y político oblato Julio María Matovelle del Ecuador y el ideólogo católico el barón Alejo de Sarachaga desde Paray le Monial en Francia con el objeto de detener la introducción de las ideas y acciones liberales. Palabras clave: Basílica del Voto Nacional de Quito, historia urbana, Julio María Matovelle, Revival católico, Alejo de Sarachaga.
2 Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2024 Contemplo en mi querida patria a la Iglesia como una nueva Jerusalem que…ha descendido del cielo a la tierra como una esposa generosamente engalanada para encanto y gloria su Esposo…! Testigo tú, hermosísimo templo gótico de la Basílica Nacional…(c.1921). [Sermón de Julio María Matovelle]. Introducción: La geografía de la religión Con el fn de abordar el fenómeno de la participación de la Iglesia en la construcción de la ciudad moderna, se han considerado los principios de la geografía de la religión, brazo de la geografía que vincula fe, espacio y tiempo. En este contexto, la época que tratamos está íntimamente ligada con las teologías reparativas de la expiación de pecados cometidos por sociedades en proceso de secularización y la necesidad de objetifcar dicha reparación a través de la creación de lugares de la memoria (Nora, 1993) y, añadiríamos, de ocupar territorios clave en la expansión de las ciudades. Para ello es determinante evidenciar las escalas con las que realizamos este tipo de relaciones en las que las personas se asocian con una serie de objetos o elementos que existen u ocurren en un espacio sagrado. Pueden darse dentro, alrededor de él, o a modo de irradiación simbólica en territorios próximos o distantes. Pensemos en la constante movilidad y desplazamiento en un recorrido, y el estímulo que recibimos en la recreación de las percepciones; esto convierte al espacio sagrado en una producción socio-cultural de primer orden, explica Checa Artasu, destacado estudioso del neogótico en América Latina (Checa-Artasu, 2015, pp.2437-2451). En este artículo trabajamos dos escalas; la primera, Iglesia-Estado (Nación) propuesta por el citado investigador, con el fn de comprender las formas cómo la iglesia renovada y re-organizada logró gestionar la implantación de hitos monumentales como la Basílica en estudio, y su presencia en la expansión urbano-arquitectónica y distribución geográfca en la ciudad, tema este último que excede los límites de este ensayo. La segunda, la escala transnacional: la misma Basílica de Quito resulta emblemática no solo por su monumentalidad y materialidad sino, sobre todo, porque expresa el sostenido vínculo entre el asesinado - “modélico” caudillo conservador ecuatoriano- Gabriel García Moreno (GGM, 1821-1875), el Papa Pío IX (1792-1878) y el Vaticano, y la Iglesia francesa. Se trata de la construcción de una memoria transnacional -transatlántica y desterritorializada- sostenida a lo largo de los años, de la que hablan Carlos Espinosa y Jordi Canal (Espinosa y Canal, 2020). Dicho relacionamiento arrancó con la consagración del Ecuador al vigente y resemantizado Sagrado Corazón de Jesús (SCJ), y -argumentamos- persistió con intensidad debido a la labor pastoral del político, religioso oblato y seguidor de GGM, Julio María Matovelle (1852-1929), y su directo vínculo con personajes de la Iglesia como el Papa León XIII (1810-1903) y el ideólogo vasco conservador el barón Alejo de Sarachaga (1871-1951), desde Paray le Monial en Francia. Veremos más adelante cómo la fgura que se desea adjudicar a la Basílica como faro-gu í a de Quito-capital hacia el Ecuador -ideal por su localización geográfca y su defnición desde un Estado ultracatólico- resulta sobresaliente para (con su ejemplo) irradiar la Fe a toda Sudamérica y convertirse en una luz de esperanza “contra los males del siglo” capaz de ser observada desde la mismísima Europa católica. Secularización, romanización y reformas ins-titucionales El proceso de secularización de los Estados latinoamericanos arrancó a mediados del siglo XIX; hacia 1870 -tras una intensa crisis de identidad y de recursos, tanto humanos como temporales- la Iglesia católica ibérica de rasgos coloniales se había transformado en una Iglesia universal dependiente de Roma. Al proceso se lo conoce como romanización y resulta altamente signifcativo descubrir cuáles fueron las estrategias que se llevaron a cabo desde y hacia el Vaticano con el fn de unifcar las Iglesias del mundo entonces dispersas. Se debía exhibir un frente común ante las corrientes de pensamiento y acción liberales y secularizantes sentidas como amenazantes de la humanidad y de la misma institucionalidad eclesial (Véase Espinosa y Aljovín, 2015). correspondence between Julio María Matovelle, the most prominent religious fgure from the Oblate order in Ecuador, and Baron Alejo de Saracharaga a well-known Catholic ideologist residing in Paray le Monial, France. Their letters reveal their vision not just of an architectural marvel but a landmark meant to inspire Catholic fervor and unity across continents in order to detain the introduction of Liberalism and liberal behavior. Key words: Basílica of the National Vow of Quito, urban history, Julio María Matovelle, Catholic Revival, Alejo de Sarachaga.
3 La basílica del voto nacional INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador En tiempos e intensidades distintos, buena parte de las naciones latinoamericanas en formación se debatieron entre adoptar la corriente liberal y terminar por separar las potestades de la Iglesia de las del Estado; o en su defecto, convertirse en naciones católicas construidas con mayor o menor injerencia por parte de la Iglesia. Sea como fuere, bajo estos escenarios inéditos, la subsistencia de la Iglesia dependería de las aportaciones de los feles o de los subsidios de los Estados nacionales y las élites locales con los que tuvo que negociar permanentemente. Los puntos de debate fueron -en términos generales- el nombramiento de obispos, el derecho a la propiedad frente a la desamortización de bienes, las sanciones jurídicas y políticas y la educación. En este intrincado y difícil proceso, a partir de mediados del siglo, la Iglesia se alió con los conservadores y en años siguientes con los partidos políticos del mismo cuño. De todas formas, indiferente de la presencia de gobiernos conservadores o liberales, esta institución religiosa estrenó un proceso de desarrollo autónomo seguido de una reforma interna y una evangelización renovada, cosa que se dio entre 1870 y la década de 1930. Fue sin lugar a dudas un momento crucial del denominado Revival católico. Se trató, entonces, de modernizar sus instituciones y recursos, incrementar sacerdotes y monjas mejorando su preparación, así como el compromiso del laicado (Lynch, 1991, p.68), tanto de los sectores poderosos como de los más vulnerables. Esta última instancia se manifestó en lo que se conoce como catolicismo social promovido por León XIII, cosa que tuvo resultados importantes durante los primeros tres decenios del siglo XX. Bajo estas circunstancias, el engrosamiento y “depuración” del clero en América Latina supuso la importación desde Europa de órdenes renovadas y ortodoxas, urbanas y docentes, tanto femeninas como masculinas. (Ilust. 1) La diferencia con las coloniales -además de su proveniencia- fue la acción frente a la tradicional vida contemplativa; la ejecución de obras destinadas a la benefcencia, la educación y las misiones. En este sentido las nuevas congregaciones llenaron un vacío que el Estado no pudo cubrir (Buriano, 2017, p. 291). Sin embargo, a pesar de la modernización institucional, la Iglesia siguió fuertemente anclada a la “reafrmación dogmática de creencias antiguas” (Lynch, 1991, p.77) con las que difícilmente pudo enfrentar las ideas utilitaristas, liberales, positivistas o masonas. A consecuencia de ello, evidenció una actitud defensiva y militante, posición afrmada desde el horizonte de una Roma asediada por el gobierno piamontés y fnalmente reducida a su mínima expresión. Pío IX (1846-1878) en su encíclica Quanta Cura y el anexo Syllabus errorum de 1864, visibilizan este espíritu de intolerancia que tuvo efecto directo sobre la conducción de las iglesias nacionales como la colombiana o la ecuatoriana cuyas feligresías permanecían feles a la causa, no así otras como la argentina, uruguaya o paraguaya de rápida y exitosa secularización.Perdidos sus propios territorios, Pío IX revitalizó la actividad misional detenida después de las independencias latinoamericanas. Su visita al subcontinente sudamericano como canónigo joven incentivaría este olvidado y estratégico brazo de la Iglesia pastoral. Para ello vio necesario el establecimiento de concordatos que se suscribirían con los Estados amigos. Los primeros en hacerlo fueron Bolivia, Guatemala y Costa Rica en 1851; Honduras en 1861, un año más tarde lo harían Nicaragua, Venezuela y Ecuador. Otros se sumarían después. Nueva “ocupación” americana: congrega-ciones religiosas europeas La llegada a Ecuador de congregaciones y hermandades misioneras europeas -y un poco más tarde la creación de unas pocas locales- no se hizo esperar. Su presencia en las urbes que las acogieron, sobre todo en las modernas capitales en pleno crecimiento, proponemos, fue determinante en su crecimiento y reconfguración cultural y espacial. En esta ocupación, el centro de la nación irradiaría su infuencia en los territorios circundantes y periféricos por medio de canales culturales, asunto que se comenzó a confgurar en el propio siglo XIX y a comienzos del siguiente (Prieto Páez, 2022). E stos movimientos religiosos exógenos “de importante infuencia en la consolidación de un catolicismo intransigente y nacionalista”, constituyeronverdaderas empresas religiosas nacionales con las cuales los clientes/feles se identifca[ron]… [y] t[uvieron] como meta la defensa colectiva de intereses que no se desenvuelven solo en el seno del campo religioso, sino que lo desbordan, impactando también el campo político y los demás campos sociales (Beltrán, 2013, p.15) . Se trataba de re-construir una nación “civilizada” y moderna. El inventar las narrativas correspondientes, inicialmente localistas y capitalinas, se fueron convirtiendo (o imponiendo como) nacionales y colectivas (Suárez Mayorga, 2015, pp. 213-228). Si el relato nacional constituía el de la
4 Alexandra Kennedy-Troya Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2024 “nación católica”, o “un orden católico en el mundo”, no es de extrañar que pretendiera crearse “un alma colectiva única” generada por el patriotismo. Así, “tanto la Iglesia como los intelectuales que militaban en flas católicas fueron los autores de una utopía política y teológica en la cual toda acción humana debía estar referida en última instancia a una génesis divina” (Hidalgo Nistri, 2013, pp. 41 y 21). Materializar la presencia: modifcaciones urbanas sustanciales Es indudable que solo pensarlo no era sufciente. Tampoco era sufciente la circulación de ideas a través de la opinión pública: la prensa o el púlpito; había que materializarla, “aterrizar” su renovada presencia en un lugar concreto. En este aspecto, la Iglesia tenía un recorrido y una experiencia de larga data, tanto en términos simbólicos, como en la gestación y administración de ciudades y territorios rurales. En alianza con las elites -consumidoras natas de los bienes simbólicos- éstas recibían a cambio privilegios, autoridad, prestigio y en muchos casos riquezas. En consecuencia, los proyectos nacionales eclesiales debían por fuerza ser altamente visibles, aunque la mayoría quedaron inconclusos por falta de apoyo estatal o de feles, por causas políticas, uso de técnicas constructivas modernas de difícil acceso o conocimiento (Checa-Artasu, 2014, p.32). En este contexto, no debemos olvidar que también las celebraciones centenarias coadyuvaron a la construcción simbólica (y patriótica) de la nación. Y lo hicieron desde las capitales que tuvieron el encargo de exhibir “las pruebas de linaje de la nación” usando dispositivos que mostraran su progreso económico, la superioridad cultural, el esplendor monumental, su moderna infraestructura, las mejoras sanitarias y el ornamento urbano (Tenorio-Trillo, 2012, p.79). La Iglesia, sostenemos, no fue ajena a ello. “Su” modernidad, proclamada a través de los principios de renovación eclesial, fue objetifcada en los emprendimientos arquitectónicos, urbanos, monumentos públicos, y muchos otros gestos espacio-temporales que se llevaron a cabo durante estas décadas. Eran modernidades o Figura 1 Manuel Jesús Serrano (fot.), R.P. Julio María Matovelle (al centro) y otros religiosos oblatos, c.1925 Nota: Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), Fondo Nacional de Fotografía, colección Manuel Jesús Serrano, cod.16020, Quito
5 La basílica del voto nacional INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador formas de modernizar distintas y paralelas a las del Estado o de los aún débiles municipios (Véase Wittman, 2021, pp.6-37).Recapitulando, la Constitución del 1869, tras la frma del Concordato, se enfló con los principios del citado Syllabus errorum . Pavimentó el camino para que estas nuevas congregaciones, las hermandades francesas y los jesuitas de retorno, no solo expandiesen sus labores apostolares, misionales, educativas y de bienestar social, sino que, a consecuencia de ello, instalasen un destacado equipamiento en las ciudades donde se posicionaron. Si en Quito los grandes conventos, iglesias y colegios coloniales se destacan por su permanencia y dimensiones comparables con los de Perú y México, no menos importantes -aunque poco reconocidas- fueron aquellas construcciones y espacios verdes levantados y dispuestos como parte de la presencia y trabajo de estas nuevas congregaciones. Asentada en la loma de San Juan, la Basílica del Voto Nacional dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, y el gran conjunto construido alrededor -incluidos parques y plazoletas, el panteón de presidentes, minas de abastecimiento cercanas, etc.-, es el mejor ejemplo de estas intensas transformaciones de la geografía de Quito y del impacto que tuvo la nueva congregración oblata, en particular, en la modifcación del mismísimo territorio y expansión moderna de la urbe. Contemplemos la representación de ciudad que nos ofrece el artista francés Ernesto Charton desde la agreste loma de San Juan, pocos años antes de ser ocupada por la Basílica. (Fig.2) Y abajo la loma urbanizada a partir de 1900 (Fig.3). Figura 2 Ernest Charton, Vista a Quito desde San Juan, 1876-77 Nota: Colección particular
6 Alexandra Kennedy-Troya Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2024 Sin embargo, su imponente presencia (Fig.4) se explica debido a que fue concebida en un momento crucial de la historia de la Iglesia europea en estrecha relación con América Latina. Su implantación fue meditada y alimentada a través de una intensa relación epistolar de casi una década (1886-1895), entre el creador de la orden nacional oblata – Julio María Matovelle- y el barón Alejo o Alexis de Sarachaga (1840-1918), infuyente ideólogo católico de origen vasco-ruso. Sarachaga fue director de Instituto de los Faustos Eucarísticos del Sagrado Corazón de Jesús en Paray le Monial, Francia, un centro eucarístico de capital importancia en las relaciones franco-americanas y el Vaticano. El Sagrado Corazón de Jesús y la globaliza-ción de la Iglesia La relación entre ambos personajes está justifcada por el culto al Sagrado Corazón de Jesús (SCJ), devoción inicialmente vinculada con las altas esferas de poder que se había generalizado desde la década de 1860. (Ilust.5). Recordemos que Ecuador fue consagrado al SCJ por GGM en 1873. Casi una década más tarde, al haberse derrocado al dictador militar Ignacio de Veintimilla (1828-1908) en 1883, un miembro del pentavirato -el conservador Luis Cordero- decidió continuar con las acciones de su antecesor por pedido del citado Matovelle (1852-1929). El Voto Nacional y su templo en honor al SCJ constituirían una acción de gracias a la paz política tras el derrocamiento del mandatario antedicho y el asesinato doble: de GGM y del arzobispo José Ignacio Checa y Barba (1829-1877). Se aprobaría, entonces, la erección de una lujosa basílica en Quito cuya administración y construcción se encargaría fnalmente -después de 8 años- a la congregación francesa de misiones del SCJ de Issoudun (Fr.), con la cual el Estado frmó un contrato para su fábrica. 2 A esta devoción plegaron grupos laicos organizados alrededor del Apostolado de la Oración o la lectura del órgano de difusión internacional de gran circulación El mensajero del Sagrado Corazón de Jesús . La consagración al género humano que hiciera después León XIII en 1899 (encíclica Annum Sacrum ) legitimó el esfuerzo de reparación y desagravio que habían emprendido las iglesias católicas contra la modernidad laica y liberal. En este escenario, la romanización de la Iglesia y la resemantización de los símbolos del tradicional SCJ o el Sagrado Corazón de María (SCM), vigentes desde el siglo XVII, no sólo supusieron la neo-globalización de la Iglesia católica misionera europea, sino un acto de neocolonización y nuevas dependencias de una América Latina que le abrió las puertas y, como señalamos atrás, 2. Varias congregaciones francesas y belgas ofrecieron su contingente para establecer una congregación dedicada a la devoción del Sagrado Corazón; finalmente el convento de San Quintín mandó algunos religiosos que por diversas razones no se aclimataron al país. Figura 3 Parque García Moreno, frente a la Basílica del Corazón de Jesús, en: Severo Gómez Jurado, García Moreno en gráficasNota: Quito: s.p.i.
7 La basílica del voto nacional INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador volvió a confarle espacios sociales muy sensibles como la educación, la benefcencia social, las misiones en lugares de alta población indígena, algunas estratégicas en el cuidado y demarcación de las fronteras. Parte de la estrategia fue construir exvotos nacionales de trascendencia, lo que llamaríamos una arquitectura votiva reparativa . De este modo, el territorio donde se ubicaba el gran exvoto se sacralizaría y revestiría de nuevos signos de identidad nacional que se sumaban a aquellas memorias históricas reservadas. No solo de identidad, argüiría el presidente ecuatoriano, el progresista Luis Cordero (1833-1912) por 1892: un templo y sus edifcaciones aledañas suponían una ganancia para un barrio, amén del “progreso” de “otra porción de la ciudad”, hablando de su natal Cuenca. Y territorialización… La Basílica del Voto de Quito se implantaría, además, en una “frontera en expansión”, al decir del mexicano Tenorio-Trillo. Ya el clásico historiador del arte, George Kubler (1912-1996), hizo referencia a la territorialización de la Iglesia desde el punto de vista arquitectónico en cuanto a las variantes que el territorio impone a la forma edilicia, así como su posicionamiento central o periférico que incide en esa formalización y por extensión en la territorialización de lo religioso (DaCosta Kaufmann, 2004). Para poder ubicarla en la loma de San Juan, desde donde se dominaba la ciudad en su conjunto, la curia Figura 4 Localización de viviendas tradicionales en las parroquias rurales del cantón Ambato Figura 5 Pendón del Sagrado Corazón de Jesús (det.), c.1910Nota: Alexandra Kennedy-Troya (AKT, fot.), 2021Nota: reserva de arte de la Basílica del Voto Nacional. AKT (fot.), 2022
8 Alexandra Kennedy-Troya Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2024 metropolitana había adquirido extensos terrenos poco urbanizados habitados por indígenas (Kingman Garcés, 2006) y varias quintas. Su ubicación respondía al crecimiento longitudinal hacia el norte de la urbe, un sector en el que se irían reubicando las familias de poder. Para la preparación del lugar donde se asentaría la basílica, se realizaron enormes desbanques de tierra y se transgredió el orden de la cuadrícula colonial; su fachada principal, al igual que la del Sanatorio (actual Hospital Militar) cercano, se orientó hacia los parques de la Alameda y El Ejido, donde se proyectaba la ciudad del futuro (del Pino, 2009, p.32). Limpio el terreno, se construyeron talleres de herrería y carpintería in situ para apoyar la obra y así se inició el proyecto con la construcción de una capilla detrás de la basílica dedicada al Sagrado Corazón de María (SCM, 1892-1909), coincidiendo con su consagración por parte del episcopado ecuatoriano. Esta capilla se convertiría luego en la cabecera de la gran basílica. El padre lazarista Pedro Brüning participó activamente en su decoración y en la construcción de los retablos. 3 (Fig. 6 y 7) Como podemos observar en la cartografía histórica quiteña (Ilust.8a-c), en el plano de Gualberto Pérez de 1888 no aparece siquiera un terreno demarcado; en cambio, en el de 1914 de Antonio Gil, se delimita la imagen completa de la Basílica y la concluida capilla del Sagrado Corazón de la Virgen. Para entonces el cuerpo de la Basílica seguía aún en cimientos. El último plano seleccionado, de 1931, nos revela la situación espacial de la Basílica en un lugar quicio entre el centro histórico y la zona de expansión. En la cartografía, el monte Panecillo hacia el sur, será un demarcador natural entre la ciudad pobre e industrial y la ciudad del futuro. Este, su cima, cargada de mitos, ritos y ocupaciones varias, años más tarde sería -y continúa- siendo administrado por la misma comunidad oblata, alrededor del cuestionado monumento de la Virgen de Quito que fnalmente se construyó en la década de 1970.Este monumento de grandes proporciones - El templo mayor mide 100 x 34 mts. y la aguja y los campanarios 75 y 78 mts. de alto respectivamente- se asentará, entonces, en un lugar emblemático de la ciudad en términos de visibilidad, imposición y 3. En Ecuador se destacan dos constructores de obra religiosa y diseñadores de ornamentación eclesiástica: el hermano redentorista Juan Bautista Stiehle (Dächingen, 1829-Cuenca, 1899)) quien partiendo de su trabajo en Cuenca expandiría su labor al sur del país y del continente, y el lazarista padre Pedro Brüning (1869-1938) quien desde Quito lo haría hacia el norte. Ambos dedicaron su vida a edificar y ornamentar decenas de edificios nuevos para la Iglesia. (Cevallos, 1994; Moscoso Cordero, 2016). Figura 6 Arq. Emilio Tarlier, Interior de la Capilla del Sagrado Corazón de María, 1893-1909, decorada por el P. Pedro Brünning Figura 7 Detalle de la pintura mural, en: interior de la Capilla del Sagrado Corazón de María, 1893-1909, decorada por el P. Pedro BrünningNota: Basílica del Voto Nacional, Quito. AKT (fot.), 2023.Nota: Basílica del Voto Nacional, Quito. AKT (fot.), 2023.
9 La basílica del voto nacional INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador Figura 8 8a.- Gualberto Pérez, Plano de Quito con los planos de todas sus casas, 1888, Quito; 8b. Gral. Antonio Gil, Plano de la ciudad de Quito,1914; 8c. Plano de la ciudad de Quito, 1931.
10 Alexandra Kennedy-Troya Instituto Nacional de Patrimonio Cultural 2024 memoria histórica, relativa cercanía al núcleo político administrativo en estrecha relación con los montes circundantes: Pichincha y el citado Panecillo (Guamán Pulgarín, 2021), y en el quicio de expansión de la ciudad moderna. Se trata de una “avanzada religiosa”, como diría Martín Checa-Artasu; una acción constructiva, de expansión, de embellecimiento y de modernización, desde la Iglesia con el apoyo permanente del Estado ecuatoriano. Se impone sobre memorias pasadas. Su tamaño y jerarquía geográfca la colocaría en tercer lugar de preeminencia en Sudamérica después de Nuestra Señora de Luján (Arg) (Ilust. 9) y Nuestra Señora de la Aparecida (Br.) (Checa-Artasu, 2013, p.6). Este territorio se irá defniendo como un espacio controlado jurisdiccional y políticamente por la Iglesia debido a que el lugar/los lugares serán paulatinamente recorridos y practicados por los propios ciudadanos (De Certeau, 2007). Como parte de este transitar, en 1892 -el mismo año en el que el Congreso autorizaba la construcción de una Virgen en la cima del Panecillo- se organizó una gran procesión hacia el lugar. Era un gesto público estratégicamente organizado por las élites conservadoras entonces en crisis. Estábamos a puertas de la Revolución Liberal de 1895. La nación católica entera estaba personifcada: poderes eclesiásticos y civiles, colegios, institutos, congregaciones artesanas, representantes de las órdenes religiosas de siempre, de los seminarios mayor y menor, el clero secular y el Cabildo Metropolitano. En fn, la lista es larga. Remontarían la re-bautizada por Matovelle “colina santa” de San Juan. Se colocaría la primera piedra y se sellaría el voto doble a los santísimos corazones de Jesús y la Virgen. Este acto simbólico suponía la consagración (y sacralización) del Ecuador (y del Nota: Editorial Chimborazo. Figura 9 Arq. Ulrico Courtois, 1890-1935, Basílica de Nuestra Señora de Luján en construcción, prov.de Buenos Aires.Nota: Archivo General de la Nación, Buenos Aires, c.1915
11 La basílica del voto nacional INPC, Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador lugar en particular). “Esta primera piedra… es la verdadera constitución de la República, sobre la cual se afrmarán el orden y la paz en adelante”, sentenció el citado Matovelle 4 .Lo veremos [al templo] elevarse lentamente de la tierra, y luego ostentar en el azul del frmamento las góticas agujas de sus torres. Enseguida admiraremos a la gloria del Señor entrando majestuosa en el santuario y llenándole con las magnifcencias inefables del Altísimo. Veremos también brotando debajo de los umbrales de este templo ríos de paz, de dicha y prosperidad para este pueblo 5 .Así concluía el discurso de su mentor. La paz política era el centro de las rogativas. Adicionalmente, reconocía la pobreza para hacerlo y la necesidad del apoyo del Estado y de cuantiosas limosnas, óbolos que, aunque insufcientes no se hicieron esperar. Además de ello, no debemos olvidar que el determinismo geográfco decimonónico tuvo impacto en pensadores americanos y muchos lo relacionaron con la moral, otros con el desarrollo de las ciencias (Capello, 2011). “El aspecto material de la República [del Ecuador] -decía Matovelle- era una imagen fel de sus destinos morales” (citado en Hidalgo Nistri, 2013, p.137). A pesar de su pequeñez territorial, argüía, era “grande por su posición geográfca y más grande por su fe…” 6 .Un año después, en 1893, bajo el mando de Plácido Caamaño (1837-1900), el gobierno llegó a emitir un monto de 12.000 pesos “para llevar a cima esa fábrica”. Estrategias de expansión del catolicismo francés La Iglesia trabajaba en varios frentes. Lo que hemos visto líneas atrás se relaciona al ámbito nacional, sin embargo, la correspondencia ininterrumpida durante casi una década, entre Matovelle y Sarachaga nos brinda importantes pistas sobre lo que signifcaría la Iglesia ecuatoriana en términos de estrategia geopolítica, para la Iglesia global, así como para su “faro de irradiación”, la Basílica de Quito. 4. “Basílica del Voto nacional al Santísimo Corazón de Jesús y Sagrado Corazón de María. Hechos notables.”, Quito, 10 de julio de 18925. “Basílica del Voto nacional al Santísimo Corazón de Jesús, Quito, 10 de julio de 1892.6. “Breves apuntes de la Basílica Nacional”, Quito, c.1892. En este contexto no deja de ser interesante la pugna en 1911 por hacer del Panecillo un cerro para mostrar la presencia científica de la II Misión Geodésica Francesa que habría colocado una estación de medición sobre él, o seguir con la idea del arzobispo González Suárez de reemplazarla por una iglesia que sobre mirara la ciudad. Ante las protestas de la Sociedad Geográfica de Quito, González Suárez, también arqueólogo, retiró su propuesta, destruyó los cimientos de la nueva iglesia y prometió construir una pirámide conmemorativa en su lugar. (Ver Capello, 2011, pp.41-42). La Basílica aún en cimientos seguía pendiente. Sin embargo, este freno para un nuevo hito que expresaba el expansionismo de la Iglesia duró poco, en la década de 1970 se erigió la Virgen de Quito sobre El Panecillo. Los cerros y lomas más próximos a Quito fueron finalmente tomados por la misma Iglesia. Figura 10 Le Baron Alexis de Sarachaga, fondateur du Hiéron, princi-pios S.XX; Ilust.10b Manuel Jesús Serrano (fot.), Julio María Matovelle, 1920Nota: INPC, Fondo Nacional de Fotografía, colección Manuel Jesús Serrano, cod. 12765.