32
Nota.
A

partir

de

los

datos

de

1987

y

1997,

con

detalle

del

Complejo

XI.
©
S.

Rostain.
prospecciones
realizadas

en

paralelo

en

la

región

facili-
taron
el

descubrimiento

de

numerosos

sitios

de

lomas
cuyos
planos

fueron

levantados.
El

programa

“Río

Blanco”

perseguía

los

mismos
objetivos
que

el

de

“Sangay-Upano”,

pero

en

un

terri-
torio
más

amplio.

Se

prospectó

la

orilla

izquierda

del
Upano
y

se

descubrieron

varios

sitios

nuevos,

con

o
sin
montículos.

Además

de

los

sondeos

efectuados

en
varios
lugares,

el

pequeño

sitio

de

Kilamope

se

excavó
intensamente
por

decapado

en

áreas

y

se

puso

en

evi-
dencia
una

estratigrafía

diferente

a

la

de

Sangay.
Estos

dos

proyectos

proporcionaron

datos

total-
mente
originales

sobre

la

ocupación

precolombina

del
piedemonte
andino.

Durante

estos

programas

se

inicia-
ron
con

éxito

técnicas

de

excavación

por

decapado

en
áreas
hasta

entonces

inéditas

en

la

Amazonía

ecuato-
riana
y

también

se

identificaron

sociedades

complejas
edificadoras
de

sitios

monumentales,

las

mismas

que
jugaron
un

papel

primordial

en

los

intercambios

entre
las
tierras

altas

y

bajas.

La

cronología

local

fue

esclare-
cida
y,

por

otra

parte,

se

obtuvieron

nuevos

datos

sobre
la
antigüedad

de

la

implantación

de

los

aénts

chicham
(antiguamente
llamados

“jíbaros”)

en

la

cuenca

del
Upano.
Un

análisis

etnoarqueológico

del

hábitat

permi-
tió
establecer

fuertes

similitudes

entre

las

poblaciones
precolombinas
de

la

cultura

Huapula

y

de

la

aénts

chi-
cham
actual

(Rostain,

2011).
En
la
cuenca
del
Alto

Upano,
se
observó
una
fuerte
concentración

de

sitios

de

lomas

de

1

a

6

metros
de
altura,

con

fechas

de

ocupación

Upano

(400

a.

C.

a
300/600
d.

C.),

pero

igualmente

sitios

simples

sin

cons-
trucción
de

tierra

(Rostain,

1999b).

Los

complejos

de

to-
las
se

localizan

generalmente

a

orillas

de

un

riachuelo,
no
lejos

del

filo

del

barranco

que

delimita

el

lecho

del
Upano.
Los

montículos

pueden

estar

construidos

ínte-
gramente
por

acumulación

de

tierra,

pero

lo

más

común
es
el

acondicionamiento

de

pendientes

o

elevaciones
naturales.
Los

conjuntos

están

organizados

siguiendo
un
modelo

espacial

recurrente:

una

plaza

baja

que

pue-
de
incluir

una

plataforma

central,

delimitada

por

cuatro
o
cinco

estructuras

periféricas

(Rostain

1999b,

2012a).
Las

primeras

excavaciones

se

efectuaron

en

el
sitio
Sangay,

localizado

en

una

terraza

de

cerca

de

100
metros
de

altura,

al

borde

del

barranco

que

domina

el
río
Upano.

El

sitio

está

constituido

por

decenas

de

es-
tructuras
artificiales

de

tierra

distribuidas

en

varios
complejos
(fig.

4).

Una

red

de

caminos

excavados

y

de
canales
atraviesa

el

sitio.

El

Complejo

XI

se

halla

a

unos
600
metros

al

sureste

de

los

complejos

centrales,

a

ori-
llas
del

riachuelo

Huapula,

y

se

extiende

en

un

área

de
70
x

50

metros

(0,35

hectáreas).

Está

concebido

según
Figura
4
Mapa
del

sitio

Sangay
Nota.
Excavación

amplia

en

la

cima

de

la

Tola

Central.

©

S.

Rostain.
Figura
3
Vista
aérea

del

Complejo

XI

del

sitio

Sangay